miércoles, 26 de mayo de 2010

A cada instante la cruz
y los puñales que nos dejaron.
Hoy es el día, el instante preciso.
Una sombra larga se proyecta,,
epifanía pasada que asoma,
triviales circunstancias
en tardes sin fechas.
No hay absolución,
ni astros que exalten sus virtudes.
Nada borran los días
aunque la sombras oculten el campanario.
Cada fugacidad de la noche,
en su infinita suma,
entrega pinceladas de dones,
porfía a las verdades,
derrotas y algarabías,
la suma de todos los males,
las virtudes que sostienen,
el sueño soñado con tiempo
el azar que trae la memoria,
el arte del olvido.

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