Mujer, hemos sido capaces
de renunciar a lo irrenunciable
al amor que nos tanteo el corazón
buscando en la penumbra refugio.
Con mis manos sosteniendo tu cara
con mi cara atrapada en tus manos
obligamos a la mirada esquiva
a posarse fija en los ojos.
y como espejos nos reflejamos
honrados, alabados, incrédulos
como si de ello dependiera
muchisimo el mundo.
Enredados, devorados
muertos y resucitados,
sedientos nos bebimos
todos los besos, todos los perfumes
y en aquel instante,
al cual ahora regreso
la vida fue cierta
y el desenlace inevitable
Doce inviernos han pasado,
no se desacostumbro mi cuerpo
a la danza de tus senos
a nuestra sincrónica reparación
una pizca de primavera
florece al recordarte
como si de nuevo despertáramos
juntos, riendo, despeinados
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Mientras el mundo retrocede
por los caminos de siempre
y las creencias absolutistas
niegan libertades merecidas.
Mientras allá lejos
Las Coreas hacen chispas
frente a un bidón de gasolina
para llorar mañana duelos evitables.
Mientras los poderosos espían
violentándolo todo,
intentando negar que ya no son
ni volverán a ser.
Mientras se denuncia, se exije
se fragua, se inventa
sin detenerse a pensar
que agua y sed son la misma cosa.
a mi me quedan dos ángeles
la comodidad de desatarme los zapatos
los libros que me gustan, desparramados,
el placer humeante de un cigarro.
una ventana con estrellas
la manía de mirar el cielo
por nada, por gusto nada mas,
los perfumes que adoro, multiplicados,
la locura de pretender
ordenar el destino
la satisfacción de mis pequeños logros
mi huerta de sueños bien regada
Mientras tantas locuras pasan
a mi me alcanza esta diminuta felicidad
a la hora exacta en que las Coreas
o los chismes o las negaciones
por los caminos de siempre
y las creencias absolutistas
niegan libertades merecidas.
Mientras allá lejos
Las Coreas hacen chispas
frente a un bidón de gasolina
para llorar mañana duelos evitables.
Mientras los poderosos espían
violentándolo todo,
intentando negar que ya no son
ni volverán a ser.
Mientras se denuncia, se exije
se fragua, se inventa
sin detenerse a pensar
que agua y sed son la misma cosa.
a mi me quedan dos ángeles
la comodidad de desatarme los zapatos
los libros que me gustan, desparramados,
el placer humeante de un cigarro.
una ventana con estrellas
la manía de mirar el cielo
por nada, por gusto nada mas,
los perfumes que adoro, multiplicados,
la locura de pretender
ordenar el destino
la satisfacción de mis pequeños logros
mi huerta de sueños bien regada
Mientras tantas locuras pasan
a mi me alcanza esta diminuta felicidad
a la hora exacta en que las Coreas
o los chismes o las negaciones
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