Me llevo este silencio,
mi piel blanca de tanta luna,
cincel y martillo para esculpir pensamientos,
hojas nuevas, cuadernos viejos.
Me llevo los pasos mas lentos,
los ojos mas grandes,
mi dentadura mas alegre,
mis eternas ganas de cerveza y mar.
Me llevo el regocijo de siempre por las simples cosas
una gaviota en el alma,
un sueño en la mano,
un reino de mágicas utopías.
Me llevo el corazón blando
y abierto como un mueble,
mi despreocupada canción desafinada,
mis horas mas desordenadas.
Los problemas y las nostalgias
aquí las dejo.
martes, 9 de febrero de 2010
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