Este oasis me pertenece,
es mi propiedad mas privada
y a el recurro cuando me quedo sin fe,
sin osadía, sin nada.
Cuando los desastres del alma
asoman con sus desolaciones y dogmas
me aferro a las ultimas fabulas
que me habitan y me sanan.
En mi lugar de salvación
no hay nieblas ni lluvias
(aunque pueda la lluvia aveces curar)
no hay croquis, ni planes para vivir.
No hay tedio, no me siento menesteroso,
ni altivo, clandestino, dudoso,
oscuro, fuerte, payasesco
solo espero y no desespero.
En mi paraíso mental
donde a diario me refugio
el silencio se abre
no hay mas mundo que este blanco que ciega.
sin calambres ni desolaciones
pasa la sombra y deja sombra,
pasa la madrugada sin luna ni soles
pasa el tiempo sin presente.
Que me dejen por un rato en este mundo
en el cual no existen mundos
que me dejen mis costumbres y resacas
y que el tiempo pase, sin pasar del todo.
jueves, 27 de agosto de 2009
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