domingo, 2 de agosto de 2009

RECONCILIACIONES

Puedo reconciliarme con la luna
que en tantas noches de soledad
intento asesinarme,
con el mar que se llevo entre sus olas
la grandeza de un amor,
con las piedras del camino
que lastimaron mis pies.

Puedo reconciliarme
con mi almohada que me ha llenado de pesadillas
con las flores que decidieron no perfumarme,
con la insistencia del viento que me arranco sueños,
con mi alma por acumular reproches,
con el tiempo que dilato tu llegada,
con las ventanas cerradas.

Puedo reconciliarme
con el azul deshabitado del cielo
con mi corazón, irremediablemente terco,
con mi sombra que partió sola y si aviso
con el invierno que congelo mis esperanzas
con la arena que borro mis huellas
con mi pasado de humo y cenizas.

Pero nunca:
con los avestruces,
con los asesinos de sueños,
con los hipócritas fabuladores,
con la guerra y sus muertos,
con los delatores y sus secuaces,
con la traición y sus instrumentos.

Pero nunca:
con los juzgadores sin remedio,
con el silencio inmóvil del cobarde,
con la excusa sin sentido del mentiroso,
con el que inventa y desalienta,
con los que matan con la urgencia,
con los que duermen sin sueño ni sueños.

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