viernes, 31 de julio de 2009

Sin ella, me falta la tierra debajo de los pies,
el canto del arrecife,
el perfume de las cosas simples,
la risa como trueno, la luz deslumbradora.

La mano que cae de repente
simulando una caricia,
la gastada primavera
de nuestros días juntos.

guardo, en lo mas profundo,
hambre voraz de sus besos,
su nombre que suena
como tren lejano.

¿Donde están sus manos
de pétalos blancos,
la indecencia de su boca
lenta y devorante?

¿Donde esta su cuerpo de marea,
su sueño que velaba mi desvelo,
el tiempo inmóvil olvidado en su mirada,
el quebrado gemido de su espiración?

Porque no conozco como es
vivir sin ella,
abro la puerta para que se impregne
el destino en mi piel.

Desde su ausencia
que me dejo este frio
he aprendido a esperar la lluvia
porque no queda mas nada que esperar.

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