Es verdad que alguna ráfaga traicionera
me ha deshilachado un poco el alma.
Es verdad que entre un beso y la soledad
se me gasto un poco la vida.
Me convenzo de que soy el mismo
aquel de tu imagen ardiente,
de tu risa despreocupada,
inmóvil y perpetuo en tu recuerdo.
Pero tus ojos traen otra mirada
igual de serena, pero distinta,
como con sueño y vieja esquina
que se borra hasta desaparecer.
Llegaste con tu tren de recuerdos
y refundas mi poesía,
esplendorosa pero sin alegría,
como agua que corre sin boca ni sed.
¿Como me miraran tus ojos hoy?
¿Que gestos, señales y detalles buscaran?
si cambie de piel, de Dios,
si anduve y des anduve por necesidad
No ha desparecido del todo
aquel muchacho que alguna vez fui.
calzate tu mirada de antaño
recuperame para recuperarte.
domingo, 26 de julio de 2009
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