Esta no es mi mirada.
frente al espejo me observo, me escruto. Busco indicios, rasgos, señales. Definitivamente no es mi mirada; y sin embargo, allí esta, la llevo clavada como espina hasta el hueso, convirtiendo todos los colores en grises, las presuntas alegrías en angustias.
Paciente y silenciosa subió por mis venas, poquito a poco me mostró sus garras. Como un imperceptible velo delante de mis ojos distorsiono las imagenes, como una niebla que nos envuelve segundo a segundo cubrió toda belleza, haciendo foco y desenfocándose me hizo dudar de todo lo hermoso, de toda la soberbia magnificencia que laguna vez creí estar observando.
Intento auto convencerme de que solo esta de paso, que no llego para quedarse, que se ira algún día cualquiera, sin ruido y en puntillas tal cual vino, pero este silencio que hoy me gobierna hecha por la borda mis deseos.
la verdad me espanta he intento combatirla con excusas que ni yo mismo me creo. La escondo en las reuniones cuando alguien observa algo hermoso que yo no logro ver.
Pero la verdad no se esconde, nos escupe frente al espejo por nuestra cobardía de mantenerla entre sombras, nos persigue, nos despierta a medianoche retorciendonos el alma con su presencia, al igual que las injurias lanzadas sin motivos ni razón, al igual que la profunda herida que causamos en otros con maliciosas mentiras infundadas e impiadosas.
Esas penas también nos persiguen, aparecen de pronto, en cualquier instante, no piden permiso, echan la puerta abajo. Con derecho nos acusan, nos cuestionan, buscando aunque sea, una excusa inútil, una redención que nunca existirá, y el corazón se vuelve una pasa de uva. Somos pequeños e insignificantes ante la presencia de nuestra mentira infundada.
¡No puede ser verdad que esta sea mi mirada!, como tampoco lo es, que, en un suspiro deje escapar todo el amor que me quedaba por dar. ¡no puede ser verdad! Aunque este vacío me grite lo contrario, aunque la nada que me rodea cierre las puertas a las emociones.
Insensible a los sentimientos ajenos, al aire fresco que por mi ventana cerrada no dejo entrar, consecuente con este olvido que nace antes de tener motivos para olvidar.
Los rosales de mi jardín solo son tallos y espinas. (los capullos perfumados no son visibles bajo esta mirada)
¿Quien ordena a quien? ¿los ojos al corazón, el corazón a los ojos? De cualquier manera estoy perdido, mis ojos ya no ven, mi corazón ya no siente.
Un fantasma gris que no me pertenece me arrincona, pero no se atreve a reprocharme nada, solo me escruta, incrédulo, con insistencia, con una mirada que conozco (quizás alguna vez fue mía)
Esta no es mi mirada. Pero, sin embargo, sigo viendo el mundo que siempre vi: las paredes blancas, las risas forzadas, los nidos con y sin pajaros; la desolación de los puertos por las noches, los sueños pisoteados, las distancias inestrechables, los libros que leí con y sin ganas, la valentía que forcé.
Es mi mundo sepia, como si los colores hubiesen sido arrancados de mi memoria por un viento que nunca sentí llegar, una ráfaga que soplo alto llevándose a la rastra el anaranjado de mi luna.
ESTA NARRACIÓN INSPIRO ESTE POEMA.....
domingo, 26 de julio de 2009
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