miércoles, 18 de noviembre de 2009

A SILVINA

No es la misma penumbra
que acompañaba nuestros pasos
la que hoy ensombrece las calles
pero hay detalles que ayer no veía
cuando caminaba junto a ti.

Seré yo quien recuerde tu voz
desgranada como una espiga,
tu carcajada rompiendo la noche,
tu paso corto, tu geografía,
el claroscuro que las luces y sombras
dibujaban en tu cuerpo.

Tu te habrás olvidado
lo que entonces pensabas
cuando nos caía el silencio
y venias a mi para llorar o nacer,
a defenderte de los desengaños,
a refugiarte o reinventarte.

Aveces el tiempo se moría,
un sol sorpresivo nos manchaba la piel
y el mundo para mi existía
porque tu estabas allí,
dejandote barrer las penas
librándote del peso cruel de tus sombras.

Rey sin reino me sentía
deshabitado pero pleno,
gritandote con los ojos
mi amor desesperado,
guardándome los besos,
ocultando las manos.

Eras una ola de amor que amenazante
se extendía hasta cubrirlo todo,
eras mi manera de estar vivo,
mi poesía que torpe y novata
comenzaba a nacer.

Poco a poco se arrimaba el día
iluminando tu cabello enmarañado,
disimulando mis latidos entre gorriones,
extendiendo la belleza del mundo en tu rostro.

Me despedia saciado y pleno
de tu belleza y aroma,
llevándome la ultima gota de tu tristeza
el aire limpio de tu aliento,
con la inmóvil valentía de mis labios
y una suave brisa inoportuna
que siempre me robo tu ultimo beso.

jueves, 27 de agosto de 2009

Es mi deber vivir cada día,
morir cada noche entre mi tinta.

El claro día me trae:
el reflejo de los bosques,
el nacimiento sin vergüenza
de nuevos tiranos,
la ola verde vestida de esperanza,
zapatos sin camino,
muchedumbre que arde y abandona,
plegarias incomprensibles y repetidas,
cinturas de mujeres inalcanzables,
reclamo por los errores y dolores,
humito justiciero y alegre,
crímenes innecesarios,
cerveza despreocupada y fresca,
recuerdos de los brazos que faltan,
ropa que al sol se seca,
restos de un dolor añejo,
examenes aprobados sobre la locura,
cajones vacíos o de llave extraviada,
retazos de lluvia helada y vieja
hojas agonizantes en arboles altos,
manantiales de posibles imposibles.

La noche arrima a mis paginas cansadas:
las conclusiones del sol,
largas y absurdas explicaciones,
nacimiento de tinta negra o azul,
soledades y vinculos perdidos,
manos que aprietan y matan,
miserias propias, incertidumbre ajena,
testamento del día,
descripciones,
salvajes diálogos internos,
calendario de meses vencidos,
sombras que vuelven una y otra vez,
ciegos, mudos e infelices doctores,
vuelos de pajaros con o sin jaula,
gruesas cadenas rotas
valentonadas de minutero,
furias que se desmayan
voz ausente de su boca,
comienzo y final del universo
profesias y dioses nuevos
piedra frágil, rosa endurecida

agradezco, entonces, mi nocturna agonía,
me costo mucho aprender a morir.
Este oasis me pertenece,
es mi propiedad mas privada
y a el recurro cuando me quedo sin fe,
sin osadía, sin nada.

Cuando los desastres del alma
asoman con sus desolaciones y dogmas
me aferro a las ultimas fabulas
que me habitan y me sanan.

En mi lugar de salvación
no hay nieblas ni lluvias
(aunque pueda la lluvia aveces curar)
no hay croquis, ni planes para vivir.

No hay tedio, no me siento menesteroso,
ni altivo, clandestino, dudoso,
oscuro, fuerte, payasesco
solo espero y no desespero.

En mi paraíso mental
donde a diario me refugio
el silencio se abre
no hay mas mundo que este blanco que ciega.

sin calambres ni desolaciones
pasa la sombra y deja sombra,
pasa la madrugada sin luna ni soles
pasa el tiempo sin presente.

Que me dejen por un rato en este mundo
en el cual no existen mundos
que me dejen mis costumbres y resacas
y que el tiempo pase, sin pasar del todo.

DESORDEN

“El refugio” es un caos.
Mi lugar de duración es una habitación cuadrada abarrotada de libros, muchos de ellos no ocupaban su espacio correspondiente en la enorme biblioteca, viven desparramados por cualquier rincón, dependiendo de las ganas, de las necesidades o de la búsqueda de cada día. Una mesa con cuatro sillas de cuerina blanca, un sillón de tres plazas, dos enormes ventanales, dos escritorios, un pequeño bar improvisado, una cama de dos plazas, un placar, un perchero y una silla negra con apoya brazos que desentona, forman "el refugio"
Sobre la mesa “seis atados de cigarrillos vacíos, uno lleno, 5 CD llegados desde España, una carpeta de computación, una colección de libros de historia que aun no tienen su propio lugar, un cenicero abarrotado de colillas, otro mas, el del escritorio que en algún momento inconsciente traslade, un cuaderno con poesías prácticamente abandonado, un horario de cine, un plato con su respectivo vaso, un desodorante Colbert, mi carpeta de datos inútiles, dos pañuelos, dos posters , el control remoto del televisor, dos encendedores, una bolsa de Musimundo, un papel de regalo sin regalo, la guía de teléfonos, un diario “Ole”, el celular, las llaves, un recorte del diario, y debajo de todo eso tierra.
Sobre el piso y al pie del sillón: un par de zapatillas, los zapatos viejos, el par nuevo un poco mas alejado, como marcando diferencias sociales con el resto, una revista Ñ en el piso, los almohadones desparramados, una camisa sin estrenar, un pulóver abollado.
Ni siquiera las sillas escapan al desorden, ninguna permanece en línea con la mesa, y en ellas, una campera blanca colgada, una remera aplastada como si fuera un cojín.
Los libros parecen moverse por las noches, nunca aparecen donde creí dejarlos el día anterior, el televisor mudo y triste, mira hacia la mesa, ya no apunta hacia la cama deshecha.
Hay un par de manchas nuevas sobre la alfombra, una seguro que de whisky, la otra imprecisa, un celofán de cigarrillos, sobre la cajonera: una bolsa con ropa para donar, una hoja de periódico con frases celebres.
Una pila de compact descansa sobre la discriminada silla negra que se refugia en un rincón, en el bar: una botella de ron sin abrir otra de whisky a punto de fallecer.
No aparecen las lapiceras, parece que se han sumado al complot que me obliga al silencio.
Al pie de la cama, sobre el franco izquierdo si la vemos de frente cuatro libros; “París era una fiesta” de Hemingway, “Rimas y leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, una antología poética y “ La Profanación” de Juan Carlos Iglesias y Claudio Negrete
Semejante desorden debe ser sin dudas un reflejo del alma, un indicio de quilombo interno.
Lo peor del caso es que ni siquiera tengo ganas de ordenar, en ningún momento se me cruzo por la cabeza poner orden, hacer limpieza, tirar, desechar lo inservible, destruir ese sub. mundo que existe sobre la mesa y recuperar su madera.
Como tampoco tengo ganas o fuerza o interés o agallas o como quieran llamarlo para dejar al descubierto ciertos vacíos internos y externos.
El aire varía sus aromas. Aveces huele a rutina, a pasos perdidos, a desorientación. Aveces a vicio, a cigarrillos encendidos uno tras otro, a densidad, a falta de luz natural, a ausencia. Y otras, huele a sahumerio, a jazmín ingresando por mi ventana, a montaña, a esperanza y sueños relucientes.
Y hay ruido, mucho ruido.
Ruido a silencio que aturde, ruido a ella en mi cabeza, ruido a sangre corriendo por las venas, ruido a canturreo de mi boca arreglando la habitación, ruido a nada... que aveces me hunde y aveces me salva.

jueves, 13 de agosto de 2009

Me voy y me llevo mi memoria,
mi modo de ser península de tu cuerpo,
aire de tu beso,
adiós y hasta nunca de tus olvidos.

Me voy y me llevo un rosario
que nunca aprendí a rezar,
mi modo difícil de sentir la lluvia,
de mirarte y perderme.

Me voy y me llevo este hueco azul en mi pecho,
mi manera de estar solo y temblar,
mi cuaderno inútil,
mi vientecito de nostalgia.

Me voy y me llevo una gubia
para escarbar en mi alma
tu nombre de luna,
tus sueños de madera.

Me voy y me llevo mi búsqueda
en cajones y retratos,
tu canto, alondra,
tu sed, desierto.

Me voy y me llevo mis regresos,
el murmullo de mil noches,
los sueños que todavía sueño,
palabras y cosas distraidas.

Me voy y me llevo
mi modo de estar triste,
de esperarte y buscarte,
de olvidarte y recordarte.
De mi no queda mas
que este pedazito de ganas que se va,
mejor decir, que no esta,
se perdió, se esfumo
o se quedo sentada junto a ti
esperándome en viejos rincones
que no extraño pero necesito.

Fumaras nerviosa,
llenaras el vaso con mi botella
y pintaras con palabras mis paredes,
mientras tanto yo,
intentare torpe y urgente
decir lo que siempre digo,
sentir lo que nunca siento
si no estas viciando mi aire.

Distante y necesitado,
incapaz y ajeno
solo queda espacio
para frases y versos de otros
para una plegaria que grita:
"no te canses de esperarme"

Soy yo quien viaja hacia ti,
el que abre los brazos para recibirte,
el que te espera con el alma llena
de esas sensaciones que te gustan,
fumando paciente,
desenterrando penas y alegrías,
hurgando cielos y amaneceres.

pero tu...
tu no vienes a mi realidad
a mi desazón de ser mortal
sin tu dictado
a mi rutina de días largos y cansados
a mi río marrón de canciones y silencios
aquí estoy, ven a buscarme
el mar no tiene sentido si tu no estas.

miércoles, 5 de agosto de 2009

EL ZAHIR

¡Que desastrosa sensacion, esta,
de no poder compararte con nada ni nadie!
No alcanzan las palabras para decirte...
¿para decirte que?
si no hay palabras
las perdí entre sombra y corazón.

Mis recuerdos están poblados
de cada centímetro de tus movimientos,
de aquellos momentos de amor cuerpo a cuerpo
y sin embargo eres indescriptible.

Cuando el alma me anuncio que llegabas
con amapolas en los labios
y anchas olas en el pecho,
sentí morirme sin muerte,
sentí que quedabas,
que sin tocarme
entrabas en el torrente de mi sangre.

Y tu miel honro mis manos.
Y mi pulso busco tu herbario.
Y tu anhelo durmió mi calma.
Y mi tacto labro tu cintura.

Ahora eres todo o casi todo.
Ahora eres el Zahir de mi vida.
El hambre que perdí por pensar en ti
El tiempo entero, sin fraccionar.

Bendito castigo.
Maldita bendición.

Solo espero la locura
que llegara cuando todo seas tu.
cuando centímetro,
cielo,
frasco,
foto
seas tu.

no hay lugar para nada mas
todo lo ocupas tu
mi Dios,
mi mundo,
mi Zahir.
Entre el olvido y el recuerdo
conservo, acaso, pedazos de ti,
pequeños rasgos que el tiempo no borra,
imagenes como fotos desdibujadas
que decifro poco a poco.

Conservo entre todos los aromas
el ahora suave aroma de tu piel,
el matiz mas claro de tus ojos azules,
el gusto lento de tu beso, ayer intenso.

Entre el olvido y el recuerdo
guardo aquella melodía, ya sin letra,
tu pequeña pisada en la arena
a punto de extinguirse por la acción del viento,

el timbre de tu voz... susurrando,
tu ropa en el suelo... sin colores,
tu sexo en mi cama... sin amor.

Entre el olvido y el recuerdo
conservo una vaga idea de ti
de como mis dedos se enredaban en tu pelo,
de como mis caricias arqueaban tu cuerpo,
de como tu miedo te acurrucaba a mi.

¿sera posible que el tiempo te mate toda?
¿o renacerás siempre al abrir un cajón?

lunes, 3 de agosto de 2009

TRES DESGANOS

I
Mares gélidos me atraviesan
insomnios y fantasmas me abundan
y estas ganas de nada
menos de ti.

Las luces y sombras del sol
dibujan en mi rostro.

Cierro los ojos
sin cerrar las cortinas.

Miro el cielorraso
con la indiferencia de siempre,
hoy no hay rostros, sueños
ni telas de araña por encontrar.

Una mosca es atrapada
por el humo de un cigarro
que fumo sin ganas.

Sobre la mesa un ordenado desorden
y la pasividad contagiosa de las cosas.

Tirado en el sillón
veo las hojas del rosal
danzando por voluntad del viento...

Me canso de mirar.
Tengo derecho a mi desgano.

Que las cosas solo pasen
como quieran,
como sean.

como si el tiempo fuera
una absurda mentira
y la vida desperdiciada
una razón valedera.

Que todo pase
como quiera,
como sea...
hasta que yo
me canse de cansarme.

II

Aveces me siento
como una vieja guitarra sin cuerdas,
como un umbral donde nunca nadie se ha besado,
frase inoportuna,
pensamiento olvidable,
juguete viejo,
ecuasion equivocada.

Aveces tengo
desazones de estar,
infinitas ganas de marchar,
mentiras sin cumplir,
pesadumbres inadvertidas,
intereses extraños,
métodos poco ortodoxos

Bueno, en esos pocos días,
tan ciertos como el sol que alumbra,
no me busques,
no me llames,
no me tientes.
No estoy para nadie,
ni siquiera para mi.

III

Nunca me fui
tengo ausencias de mi,
no de ti ni para ti.
oscuridad de cueva,
silencio de pozo,
ausencia de mis rincones,
paredes que se derrumban
dejandome a la intemperie
solo... sin mi.
Nunca me fui
aveces me abandono,
fuerzo la maquina de mis razones,
destrozo mis engranajes
y caigo en el autismo
de los sin sueños,
en abismos subterráneos
de aguas heladas.
Nunca me fui
es verdad que aveces
no reconozco esta habitación
llena de melodías,
que muchas veces solo escucho
el tic tac del reloj,
y puedo comprender muy claramente
que no estoy aquí.
¿quien estará escribiendo estos versos?

domingo, 2 de agosto de 2009

No tiene importancia
que el infinito se ría
de mi croquis de el cielo,
que el mar se burle
del charquito donde chapoteo,
que Babilonia menosprecie mi jardín.
al fin y al cabo, lo que importa
es que es mi cielo,
mi charquito,
mi jardín.

RECONCILIACIONES

Puedo reconciliarme con la luna
que en tantas noches de soledad
intento asesinarme,
con el mar que se llevo entre sus olas
la grandeza de un amor,
con las piedras del camino
que lastimaron mis pies.

Puedo reconciliarme
con mi almohada que me ha llenado de pesadillas
con las flores que decidieron no perfumarme,
con la insistencia del viento que me arranco sueños,
con mi alma por acumular reproches,
con el tiempo que dilato tu llegada,
con las ventanas cerradas.

Puedo reconciliarme
con el azul deshabitado del cielo
con mi corazón, irremediablemente terco,
con mi sombra que partió sola y si aviso
con el invierno que congelo mis esperanzas
con la arena que borro mis huellas
con mi pasado de humo y cenizas.

Pero nunca:
con los avestruces,
con los asesinos de sueños,
con los hipócritas fabuladores,
con la guerra y sus muertos,
con los delatores y sus secuaces,
con la traición y sus instrumentos.

Pero nunca:
con los juzgadores sin remedio,
con el silencio inmóvil del cobarde,
con la excusa sin sentido del mentiroso,
con el que inventa y desalienta,
con los que matan con la urgencia,
con los que duermen sin sueño ni sueños.

viernes, 31 de julio de 2009

Sin ella, me falta la tierra debajo de los pies,
el canto del arrecife,
el perfume de las cosas simples,
la risa como trueno, la luz deslumbradora.

La mano que cae de repente
simulando una caricia,
la gastada primavera
de nuestros días juntos.

guardo, en lo mas profundo,
hambre voraz de sus besos,
su nombre que suena
como tren lejano.

¿Donde están sus manos
de pétalos blancos,
la indecencia de su boca
lenta y devorante?

¿Donde esta su cuerpo de marea,
su sueño que velaba mi desvelo,
el tiempo inmóvil olvidado en su mirada,
el quebrado gemido de su espiración?

Porque no conozco como es
vivir sin ella,
abro la puerta para que se impregne
el destino en mi piel.

Desde su ausencia
que me dejo este frio
he aprendido a esperar la lluvia
porque no queda mas nada que esperar.
Aparecieron otros labios para mimarme,
dos manos como palomas en reposo,
risas, versos y veranos nuevos,
cabellera de cobre, pupilas como esmeraldas.

Aparecieron uvas frescas en mi mesa,
una copa colmada de vino,
espigas, rosas y lunas en ríos,
piel de manzana, labios de almíbar.

Aparecieron horas nuevas y un "te amo",
lluvia que acaricia mi substancia,
besos, frutas y olas dulces,
pies de Geisha, voz de amanecer.

Aparecieron aromas puntuales,
sueños transparentes envueltos en versos,
auroras, alturas y estrellas en manojos,
pechos de azúcar, cintura de oro.

Aquí te quedas esplendida razón de mis días,
con tu soledad desnuda a mi lado,
acostumbrándote a mis luces y sombras,
a mis silabas que traen la primavera.

miércoles, 29 de julio de 2009

Reconstruirte para reconocerte
como rompecabezas,
como pistas de un crimen,
como un deja vu.

No hay victoria en el olvido
no goce, ni desconsuelo.
A la corta o a la larga
llega el remito de las cuentas pendientes.

El pasado esta lejos
pero debes mirarlo de vez en cuando
con tedio o alegría,
como pasos previos o resignacion.

Abres la puerta del closet donde guardas
todo lo que fuiste hasta aquí
y rescatas lo mejorcito de ti mismo,
una hebra de juventud y el silbido perdido.

Y revuelves buscando ese instante
en el cual dejaste de ser,
aquel traje que tan bien te vestía,
aquella excusa y la promesa de lucha sin cumplir.

y si no hay vestigios de tu quiebre,
ni rastros de aquel sueño que archivaste,
ni pistas, ni huellas de lo que fuiste alguna vez...
todo tu pasado ha sido en vano.

Pero aveces te reconoces y te reconstruyes
como rompecabezas
como pistas de un crimen
como un deja vu

y recuperas el silbido perdido
el viejo traje que aun te queda,
el sueño color amarillo tiempo que sobrevive,
la lucha que deja de ser promesa en vano.

y eres tu y tus anhelos otra vez juntos,
tu y tus motivos, tu y tus argumentos,
tu y lo mejorcito de ti mismo
presentando batalla.

lunes, 27 de julio de 2009

Es hermoso saber
que tu presencia dura mas que el tiempo.
Saber que esta tu tibieza como un remanso
merodeando los pasillos de mi alegría,
buscando mi mano en la penumbra.

Es hermoso escuchar,
como el primer canto del día,
tu lenta, feliz y necesaria palabra,
el roce manso de tu cuerpo en mi cama.

Es hermoso leer repetidamente
el poema que te emociona,
sentir como tu alma se infla
y se desinfla a suspiros.

Es hermoso encontrar
tus zapatos al borde de mi cama,
sentir que allá afuera
el mundo se deshace, mientras tu, acá ríes.

me desnudas, hermosa mía,
pronuncio tu nombre,
cierro los ojos
y sigue tu imagen desnuda envolviéndome.

Es hermoso salvarte
y que me salves de la soledad
saber que dirás. "hasta mañana"
encontrar en el gesto y en la sonrisa
tu regreso.
Que puedo hacer... me sale así.
No es que no pueda decir, por ejemplo:
"no miro las estrellas
porque descubrí el universo
en el reflejo de tus ojos, amada"
o "las verdes praderas
y todas las rosas no tienen el aroma
que respiro cada vez que te miro"
Que puedo hacer... me sale así.
No es que no vea belleza
alegría, encanto, emociones
a través de mis cristales,
es que las palabras
arañan mi alma sin besarla,
es que me sale así:
tristón, desganado, nostálgico,
sediento, abandonado, hiriente.

Muchacha que lees mis versos
en mi vida cotidiana junto a ti
hallaras toda la magia que buscas,
cuando armo, no sin esfuerzo,
flores de papel para regalarte,
cuando sueltas los cascabeles de tu risa
por mis ocurrencias,
cuando logro sorprenderte con un beso.
muchacha que lees estas lineas
no te asustes de mis versos,
no hagas caso a mis palabras escritas.
¡Tengo tantas primaveras en el pecho
tantos amaneceres estivales en mis días!
pero los guardo para tu presencia
para la dicha diaria
de compartir contigo mi vida.
no busques en mis versos:
la hermosura de un lucero
la gracia de estar feliz frente al espejo,
el sonido de mil ángeles
refugiandose en mi cuarto;
solo encontraras nostalgias de puerto,
soledad de exiliado,
mansedumbres, pordioseros, negados,
desaciertos, golpes, cobardías
y estas ganas de abandonarlo todo
que solo es cierta en el papel.

domingo, 26 de julio de 2009

RELATOS ENCADENADOS.

UNA FRASE DE BORGES INSPIRO ESTE POEMA...

Jorge Luis tiene razon:
"no estas solo
si hay un espejo en la habitacion"
Vanidad al cuadrado
como si hiciera falta
o hacedor implacable
de nuestras angustias y miedos.
Me siento ignorado
cuando yo mismo
me doy la espalda,
o estudiado cara a cara
con insistencia.
Aterrador quietud reflejada,
descubridor implacable
de grotescos y vulgares gestos,
de morisquetas e imperfecciones.
Maldito y sincero espejo
como si no fuera
lo suficientemente grande
mi habitacion sin ella.

Y ESTE POEMA... EL SIGUIENTE RELATO....

EL OTRO

Esta no es mi mirada.
frente al espejo me observo, me escruto. Busco indicios, rasgos, señales. Definitivamente no es mi mirada; y sin embargo, allí esta, la llevo clavada como espina hasta el hueso, convirtiendo todos los colores en grises, las presuntas alegrías en angustias.
Paciente y silenciosa subió por mis venas, poquito a poco me mostró sus garras. Como un imperceptible velo delante de mis ojos distorsiono las imagenes, como una niebla que nos envuelve segundo a segundo cubrió toda belleza, haciendo foco y desenfocándose me hizo dudar de todo lo hermoso, de toda la soberbia magnificencia que laguna vez creí estar observando.
Intento auto convencerme de que solo esta de paso, que no llego para quedarse, que se ira algún día cualquiera, sin ruido y en puntillas tal cual vino, pero este silencio que hoy me gobierna hecha por la borda mis deseos.
la verdad me espanta he intento combatirla con excusas que ni yo mismo me creo. La escondo en las reuniones cuando alguien observa algo hermoso que yo no logro ver.
Pero la verdad no se esconde, nos escupe frente al espejo por nuestra cobardía de mantenerla entre sombras, nos persigue, nos despierta a medianoche retorciendonos el alma con su presencia, al igual que las injurias lanzadas sin motivos ni razón, al igual que la profunda herida que causamos en otros con maliciosas mentiras infundadas e impiadosas.
Esas penas también nos persiguen, aparecen de pronto, en cualquier instante, no piden permiso, echan la puerta abajo. Con derecho nos acusan, nos cuestionan, buscando aunque sea, una excusa inútil, una redención que nunca existirá, y el corazón se vuelve una pasa de uva. Somos pequeños e insignificantes ante la presencia de nuestra mentira infundada.
¡No puede ser verdad que esta sea mi mirada!, como tampoco lo es, que, en un suspiro deje escapar todo el amor que me quedaba por dar. ¡no puede ser verdad! Aunque este vacío me grite lo contrario, aunque la nada que me rodea cierre las puertas a las emociones.
Insensible a los sentimientos ajenos, al aire fresco que por mi ventana cerrada no dejo entrar, consecuente con este olvido que nace antes de tener motivos para olvidar.
Los rosales de mi jardín solo son tallos y espinas. (los capullos perfumados no son visibles bajo esta mirada)
¿Quien ordena a quien? ¿los ojos al corazón, el corazón a los ojos? De cualquier manera estoy perdido, mis ojos ya no ven, mi corazón ya no siente.
Un fantasma gris que no me pertenece me arrincona, pero no se atreve a reprocharme nada, solo me escruta, incrédulo, con insistencia, con una mirada que conozco (quizás alguna vez fue mía)
Esta no es mi mirada. Pero, sin embargo, sigo viendo el mundo que siempre vi: las paredes blancas, las risas forzadas, los nidos con y sin pajaros; la desolación de los puertos por las noches, los sueños pisoteados, las distancias inestrechables, los libros que leí con y sin ganas, la valentía que forcé.
Es mi mundo sepia, como si los colores hubiesen sido arrancados de mi memoria por un viento que nunca sentí llegar, una ráfaga que soplo alto llevándose a la rastra el anaranjado de mi luna.


ESTA NARRACIÓN INSPIRO ESTE POEMA.....
Es verdad que alguna ráfaga traicionera
me ha deshilachado un poco el alma.
Es verdad que entre un beso y la soledad
se me gasto un poco la vida.

Me convenzo de que soy el mismo
aquel de tu imagen ardiente,
de tu risa despreocupada,
inmóvil y perpetuo en tu recuerdo.

Pero tus ojos traen otra mirada
igual de serena, pero distinta,
como con sueño y vieja esquina
que se borra hasta desaparecer.

Llegaste con tu tren de recuerdos
y refundas mi poesía,
esplendorosa pero sin alegría,
como agua que corre sin boca ni sed.

¿Como me miraran tus ojos hoy?
¿Que gestos, señales y detalles buscaran?
si cambie de piel, de Dios,
si anduve y des anduve por necesidad

No ha desparecido del todo
aquel muchacho que alguna vez fui.
calzate tu mirada de antaño
recuperame para recuperarte.

viernes, 24 de julio de 2009

Mienten los que dijeron
que me quede sin versos,
que las noches eran para mi
solo un puñado de espinas.

Mienten los que dijeron
que ya no brillan mis ojos,
que los colores eran para mi
escala de grises.

Mienten los que confundieron
mis pasos lentos con tristezas,
mi sueño abierto con imposibles,
mi frente en alto con arrogancia.

Mienten los que afirman
que duermo sin sueño
que vago por el tiempo
que me oxido en el desvelo.

Mienten y envidian
que sanen mis heridas
que cierre los ojos y vea
que cuente palabras como estrellas.

para todos ellos
aquí están mis melodías,
mis versos al aire,
mi nombre impronunciable,

para todos ellos
como cascada mis verdades,
como discurso mi ironía,
como fantasma mi risa burlona.
Debe haber una mirada que te merezca,
una frase que te conmueva,
un silencio complice,
halgo de mi que te baste.

¡Que vanidad la mia,
imaginar que existe ese instante para los dos!
dos copas llenas de buen vino,
una manta que nos cubra.

Nada puedo hacer
si el viento me quita tu encanto
si no extrañas nada de mi
si no te sirve mi manera de sentir.

Cada noche siento
el sacrificio de perderte,
me das la distancia como un bien.
estoy empezando a amar la imposibilidad de quererte.

LAS NUBES

Tanteo la mesa de luz. Sintió el frío del vidrio sobre sus dedos, tomo el atado de cigarrillos, el encendedor y apoyo el cenicero sobre su pecho. Con el brazo derecho detrás de la cabeza, calo hondo la primera pitada. Un suave mareo llego de repente, como quien descubre al levantarse de una silla que ha bebido demasiado.
su visión se nublo por unos instantes, en esa nebulosa vio desaparecer el plafón de la luz sobre su cabeza.
haciendo caso omiso a las advertencias de su cuerpo volvió a pitar largo y profundo, esta vez su visión, aun dañada por el recuerdo del descanso previo, recupero la claridad y reapareció sobre si, aquel plafón como un sol apagado en medio del cielo blanco de su habitación..
el humo denso que exhalaba se sostenía en el aire, danzando como un mar en calma por todo el cuarto. La luz semi dorada de un nuevo día, que sin pedir permiso entraba por las rendijas de la ventana, hicieron de aquel humo una visión fantasmal.
aquellas figuras amorfas poco a poco tomaron formas y aparecieron las caras de siempre. Las mismas caras que siempre veía en las nubes, en las sombras que dibujaban los arboles, en las cortezas de los troncos.
rostros con ojos escrutantes, vacíos o amenazantes. De narices aguileñas o achatadas, rostros que se desvanecían para formar otros, y estos, otros y otros.
¿quienes eran? ¿que significado escondía aquella sensacion de ver narices donde otros ven aviones? ¿de encontrar en toda figura sin forma alguna cara de frente o de perfil, con rasgos tan marcados y definidos que parecían dibujos hechos sobre un papel?
Poco importaban aquellas respuestas, toda la vida había convivido con esa sensacion. Siendo un niño, de cara al cielo, pasaba horas observando las nubes y en ellas descubría señores con sombreros, demonios, ángeles, chinos, caricaturas y ridículos peinados de señoras regordetas.
Para el, las nubes eran otra cosa.
Aparecían de vez en vez ocultando sus ideas, haciendo desaparecer la palabra exacta que quería expresar y que algunos escasos segundos de demora de sus dedos sobre el teclado hacia desvanecer para siempre.
las nubes aparecían aveces como fantasmas en su visión, como una ráfaga de algo inmaterial que busca llamar su atención, lográndolo aveces, sin que pueda definir su forma.
Aparece, aveces, un nubarrón de malos augurios , una opresión en el plexo que le da mala espina, intuiciones o tres o cuatro consecuencias de los tres o cuatro posibles procederes que siempre examina.
Aparecen nubes grises y permanentes en su memoria: "donde deje el alicate" "a quien cuernos le preste ese libro" esas nubes son como tormentas que se instalan sin que sople el viento de la certeza o la memoria que las ahuyente.
Aparecen nubes negras en sus arrebatos de mal humor, en su enojo casi diario, hasta que una ráfaga de tibia alegría las expulsa lejos.
El se acostumbro a convivir con sus nubes, hay días en que se sorprende cuando no aparecen, porque no pensó lo suficiente, porque no escribió, porque perdió la intuición, porque no busco nada perdido, o porque, como sucede en contadas ocasiones, habrá sido perfecto el día vivido.
Es raro, es muy raro, a tal punto de que se cree escasamente cuerdo, porque hay nubes, siempre hay nubes, pero nunca en el cielo.
En el cielo solo hay rostros, rostros de los mas variados. Rostros de personas, rostros de animales, rostros que se desvanecen y forman otros rostros. Rostros decapitados, rostros que flotan sin cuerpos. Rostros blancos y grises que, como en una eterna lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, se enfrentan y se miran con desprecio y odio.
en el cielo que siempre ve nunca hay arboles, delfines, cruces, aviones o nubes... solo rostros que nadie mas ve.
Y pasan helicópteros que son devorados por las bocas gigantes que tienen sus rostros, y pasan pajaros que pinchan los ojos.
ya no se pregunta porque están allí, ni que es lo que buscan. Piensa que algún día llegara el momento de hacerlo. Por ahora, y desde siempre, no deja de ser un juego que aplaca el aburrimiento en las horas muertas, cuando el viento arrastra por el cielo sus rostros de algodón.

jueves, 23 de julio de 2009

En mi paraíso personal
cuando el cielo esta nublado,
colores indescifrables se dibujan en el aire,
purpuras, turquesas, dorados
pintados por ángeles de alas blancas.

En el valle donde a diario vivo
la lluvia anestesia
el dolor de la tierra,
un perpetuo rocío de glicinas
agiganta mi jardín de ensueños.

En mi lugar de duración
vivo mil vidas en una,
cambio de piel,
perduro mas en el aire
que en el alma.

En mi reino de mágicas utopías
la vida me queda chica
para tanta pretensión,
renazco en otra experiencia
olvido mi identidad o la invento.

Caprichoso, irónico, burlón,
no tengo pena, todo lo invento
no me arrepiento de mis harapos
no hago alarde de mis lentejuelas.

Avasallante, audaz, despiadado,
puedo volar aunque no duerma,
puedo soñar aun despierto
sin paracaídas ni redes
salto desde lo mas alto.
Ya agoniza en mi boca
el ultimo beso que me has dado
hace un mundo y sus horas.
Ya se marchita la rosa de tu aroma
que enredaste en mi tiempo
y en mis cosas.
La lluvia que ayer ame
por posarse en tu cabello
hoy es lluvia...solo lluvia.
en mi barco de dos plazas
hoy me falta tu estribor,
tus velas con mi viento.
ya despunta el sol de aquella noche
que hice eterna en mi recuerdo,
se apaga tu estrella en mi firmamento.
Desgracia de mis sentidos
que no hay beso
ni aroma
ni noche
que dure para siempre.
Ya la noche me quita
los colores y las formas
queda solo una idea de las cosas
y un fantasma en el espejo.
En la penumbra
retomo el habito del verso,
no son voces, ni silencios,
ni palabras
solo sombras y recuerdos.
Palabras encadenadas
se arrastran por el papel,
extensiones de pálidas letras
que forman la oscura primavera
de la niña de mis sueños.
Tu, herida mía,
cuando la noche cruza por el mundo
destapando estrellas
y cubriendo de rocío
a los corazones mas hambrientos,
entra tu luz a medio sueño
explorando nuevamente
los rincones de mi alma
a los que solo tu llegaste,
y atolondrado de amor
me dejas un fuego palpitante,
la enfermiza constancia
de amarte siempre.
Tu, isla mía,
donde me refugio, sintiéndome aveces,
desheredado del mundo,
indeleble pensamiento
que no conoce el peso del olvido.
Marcas crueles que me dejan
tus ojos invisibles,
tu ausente presencia
a la que se acostumbra
con paciencia mi dolor.
Tu, lágrima mía,
abro la puerta de tu recuerdo
y penetra tu perfume
a sol cayendo sobre el mar,
a poesía y bandera,
a beso con sal.
Eres un rumor cada vez mas distante
algo que se aleja... quedandose,
palabras muertas en mis labios
mas nunca en el verso.
Estas aquí, sucedes y te vas.
Te vas y te quedas
inexorablemente.